La libertad de expresión es solo una de tantas libertades,
antes de la expresión misma están las vivencias
traducidas en sentimientos, en deseos, en creencias, los pensamientos más estructurados.
El ser libres de sentir, desear, creer y pensar es primero.
Pero el mayor obstáculo para sentir, desear, creer y pensar somos
nosotros mismos o tal vez nuestros fantasmas.Nuestos fantasmas no nos permiten esta libertad fundamental.
No nos permiten aceptar la verdad.
La misma Biblia habla de una frase “LA VERDAD LOS HARÁ LIBRES”.
Aceptar la Verdad es a veces muy difícil, tiene consecuencias.
El proceso de aceptación de algunas verdades toma tiempo y
es doloroso. Está lleno de tentaciones de evasión.Evadimos constantemente.
Una vez aceptada la verdad (o las verdades), nosotros mismos encontraremos
mecanismos de expresión.Una vez que somo LIBRES, el universo, la
vida se alinean para darnos la fuerza de la expresión.

