
Nadie como susana moo para definir la “erotomanía”. Ese delirio fascinante que llena mi vida, que le da un sentido. En mi, es increiblemente intenso, cuando está presente su fuerza es casi espiritual y cuando no, la intensidad de la añoranza es tan sublime que de alguna forma se mantiene una intensidad eterna.
He llegado a pensar que la no presencia del delirio, sirve solo para aumentar la intensidad de su momento, es como un ayuno voluntario para intensificar y sublimar momentos mágicos.
Esta intensidad empieza por mi mismo, pero llega a ser tan fuerte que tiene que compartirse y como cualquier intensidad puede condenarnos a la más profunda soledad si no se comparte con otra intensidad similar. Si no se encuentra un eco, se derrama invariablemente sin sentido, solo para reducir la intensidad de manera temporal. Si se encuentra eco, las intensidades crecen, se subliman, juegan, encuentran el “Shamadi” que es el éxtasis espiritual de los tántricos, luchando por quedarse ahí, por no regresar hasta que los orgasmos marcan el regreso, la imposibilidad de seguir, el cansancio, el agotamiento.
Después de ello, la intensidad del regreso al mundo conciente, seguida de la intensidad de la paz y del sueño. Vivimos inmersos en ella.



Vicky, Cristina Barcelona es una Película producida y dirigida por Woody Allen que refleja la convivencia de dos mujeres y un hombre. No cabe duda de la genialidad de Woody Allen para captar esta magia.
Una cuadro de Remedios Varo que solo los que nos hemos divorciado alguna vez sabemos apreciar, y una frase popular que no es tan cierta, a veces es al revés.
